Rusia enfrenta una ola mundial de condena por los crímenes de guerra en Ucrania

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Las atroces imágenes que llegan de Kiev, con cientos de civiles ejecutados, acorralan a Moscú, que se limita a decir que todo es falso

Cadáveres de civiles en los patios de las casas de Bucha. Otros fueron sepultados a medias en fosas comunes.

Rusia enfrenta una oleada mundial de indignación y condenas por los crímenes de guerra que su ejército cometió en Ucrania, de acuerdo a la evidencia abrumadora que surgió durante el fin de semana en las ciudades de Bucha e Irpin, al norte de Kiev. Luego de la salida de los soldados rusos las calles de estas dos pequeñas ciudades quedaron cubiertas de cadáveres de civiles, algunos asesinados a quemarropa con un tiro en la nuca y las manos atadas a la espalda. En otras áreas que sufren la invasión rusa se denunciaron crímenes similares, como en Járkov y Chernigov. Y se teme que en la asediada ciudad de Mariupol, que aún resiste a los atacantes rusos, se hallen atrocidades similares pero a una escala mucho mayor. El presidente de EEUU, Joe Biden, exigió llevar a un tribunal internacional a Vladimir Putin, al que llamó «criminal de guerra». Ucrania pide que Naciones Unidas envíe de inmediato a sus investigadores para recabar las pruebas en el lugar.

Las imágenes de cuerpos maltratados tirados al aire libre o en fosas cavadas apresuradamente provocaron llamados a sanciones más severas contra el Kremlin, principalmente una suspensión de las importaciones de combustible de Rusia. Alemania tomó la decisión de intervenir a la filial local de la gasífera rusa Gazprom y expulsar a 40 diplomáticos rusos.

El presidente ucraniano Volodimir Zelensky dejó la capital, Kiev, para realizar el primer viaje desde que Rusia inició la guerra el pasado 24 de febrero, hace casi seis semanas, para ver por sí mismo lo que calificó de «genocidio» y «crímenes de guerra» en Bucha, escenario de algunas de las atrocidades. El rostro de Zelensky, habitualmente sereno aún en los peores momentos de los bombardeos sobre Kiev, se vio oscurecido y con una mueca de horror al recorrer el lugar. «Personas muertas han sido encontradas en barriles, sótanos, estranguladas, torturadas», enumeró Zelensky, quien otra vez pidió a Rusia apurar las negociaciones para un acuerdo que acabe con la guerra.

Líderes europeos y el presidente del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas condenaron las atrocidades, algunos calificándolas de genocidio, y el presidente estadounidense Joe Biden dijo que el mandatario ruso Vladimir Putin debe enfrentar un juicio por crímenes de guerra. «Este tipo es brutal, es un criminal de guerra y lo que sucede en Bucha es indignante», dijo Biden sobre Putin. También prometió aumentar las sanciones económicas contra Moscú.

Un incentivo para los crímenes surge del dato de que las tropas rusas estaban furiosas: debieron abandonar la zona derrotadas, en dirección a la frontera con Bielorrusia, luego de cinco semanas de furiosos combates en los que sufrieron cientos de bajas. Según sus comandantes, la guerra iba a ser corta y triunfal, y ellos iban a desfilar por Kiev casi sin haber sufrido el rigor de la guerra. La cruda realidad es que hasta unidades rusas de élite, como los regimientos de paracaidistas, resultaron derrotados por voluntarios ucranianos con pocas semanas de instrucción. La pérdida de vehículos militares rusos también fue masiva y fue motivo de muchas bajas: a la par que los camarógrafos registraban los civiles ejecutados, también filmaban cuerpos irreconocibles de soldados rusos al lado o dentro de vehículos totalmente destruidos por los ucranianos con sus misiles y cohetes antitanque.

Todavía se desconoce el alcance total del derramamiento de sangre en el área de Kiev, pero se cree probable que las atrocidades en Mariupol, la ciudad portuaria al sur de Ucrania, sean aún peor y a una escala mucho mayor. La ciudad, de 430 mil habitantes antes de la guerra, está sitiada casi desde el inicio de la invasión, el 24 de febrero.

«Esta es una guerra de asesinatos, de mucha sangre. Están muriendo muchos civiles», enfatizó Natalia Svitlova, una refugiada de Dnipro, en el este de Ucrania, que huyó a Polonia. «No comprendo cómo es posible esto en el siglo XXI y por qué nadie puede pararlo».

Este lunes Moscú continuaba con su ofensiva en el este de Ucrania, de donde pocas noticias han salido desde que inició la guerra el 24 de febrero. Rusia, al retirarse de la capital, indicó que su principal objetivo es tomar control de Donbass, zona industrial en el este del país donde la mayoría de la población habla ruso y que incluye a Mariupol.

Los aliados europeos, aunque unidos en la indignación por las secuelas en las afueras de Kiev, parecen divididos en su respuesta.

Polonia, que está en la frontera con Ucrania y ha recibido una gran cantidad de refugiados, señaló airadamente a Francia y Alemania por no tomar medidas más enérgicas y exhortó a Europa a cortar rápidamente su dependencia a la energía rusa. Pero Alemania informó que adoptará una estrategia de enfoque más gradual en la eliminación de las importaciones de gas, carbón y petróleo durante los próximos meses.

Líderes occidentales y ucranianos acusan a Rusia de crímenes de guerra desde antes, y la fiscalía de la Corte Penal Internacional abrió una investigación a pedido de Ucrania al inicio de la invasión. Ahora, los atroces informes e imágenes de Bucha e Irpin aumentaron el nivel de condena.

Al anunciar la expulsión de los diplomáticos rusos por parte de Alemania, la ministra de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, dijo que su gobierno tomará más medidas punitivas. Agregó que las imágenes de Bucha revelan la «increíble brutalidad del liderazgo ruso y aquellos que siguen su propaganda». «Debemos temer imágenes similares de muchos otros lugares ocupados por las tropas rusas en Ucrania’‘, declaró la diplomática alemana.

Rusia respondió como ya había hecho el domingo: negándolo todo. El ministro de Defensa ruso, Sergey Lavrov, calificó las escenas de Bucha como una «escenificación de provocación antirrusa». El Kremlin rechazó reiteradamente las atrocidades, considerándolas «una farsa» de parte de Ucrania. Lavrov dijo que el alcalde de Bucha no mencionó las atrocidades un día después que las tropas rusas salieran a fines de la semana pasada, pero dos días después veintenas de cuerpos dispersos fueron fotografiados en las calles. Pero este calendario es discutible. Las autoridades de Bucha no podían salir a recorrer la ciudad de inmediato, dado que los combates continuaban, con ráfagas de ametralladoras y explosiones, pese a que los rusos habían dejado el centro de la ciudad. Los cámarógrafos registraron los muertos civiles yendo justo detrás de las tropas ucranianas, algo que se observa nítidamente en los videos de la BBC y otros medios. Las autoridades ucranianas aseguran haber encontrado hasta ahora 410 civiles ejecutados en Bucha, Irpin y otras localidades en torno a Kiev, que fueron liberadas de las manos rusas.

En Bucha, al noroeste de la capital, periodistas de The Associated Press registraron 21 cadáveres, incluyendo nueve de civiles ejecutados a quemarropa. Al menos dos tenían las manos atadas a la espalda, uno de ellos recibió un disparo en la cabeza y otro tenía las piernas atadas. La BBC documentó por su parte al menos 13 víctimas en las primeras horas luego de ingresar a Bucha el sábado, junto a las tropas ucranianas, con y otros medios, como CNN. Todos hicieron una documentación similar de las matanzas. El argumento de Lavrov se desmorona ante la evidencia registrada en las cámaras. LACAPITAL

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