En Colombia activan cerca de 90 grupos armados irregulares, según informe

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Este miércoles se cumplieron cinco años del acuerdo de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la hoy extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), firmado con la intención de ponerle fin a un conflicto armado que lleva décadas en el país sudamericano. Pero, en el territorio colombiano sigue activos otras grupos que pueden llegar a tener hasta 10.000 hombres.

Según cifras de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y la agencia de noticias AFP, antes del 2012 el país registraba 12.000 homicidios por año. Entre 2013 y 2016 el número se redujo a 9.000 anuales, pero desde que comenzó el 2021 hasta septiembre ya se contabilizaron 10.500 muertes violentas. 

Al respecto, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) subraya que todavía persisten 90 grupos armados irregulares con unos 10.000 combatientes, según el informe “Los focos del conflicto el Colombia».

Por otro lado, la Iniciativa Barómetro en Colombia advierte que el acuerdo apenas se implementó: la reforma rural integral solo se alcanzó en un 4 %, la participación política en un 14 % y la solución al problema de las drogas ilícitas tiene un 20 % de mejoría. Así, entre las principales víctimas de este contexto se destacan las comunidades indígenas, que no participan del conflicto. 

ANÁLISIS

Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, la escalada de la violencia se debe, parcialmente, al cambio e incertidumbre constante de la motivación de los grupos armados. Estos cambios se evidencian también en las generaciones más jóvenes que conforman dichos grupos de guerrillas, ya que sus convicciones políticas carecen de fortaleza, y se orientan a evitar la confrontación con la fuerza pública.

“Los focos del conflicto el Colombia”, en donde presenta las principales regiones en donde se libró la guerra entre los distintos grupos armados durante el año pasado. Hace unos años, este Instituto había planteado la tesis de que, luego del acuerdo de paz en el 2016, la reconfiguración del conflicto armado había llevado a que se dieran una serie de confrontaciones “en focos determinados por intereses particulares de los grupos armados ilegales que, a escala nacional, no se encontraban interconectados bajo las lógicas de lucha por el poder político”.

Scrib – El Nacional

Resalta que en el 2020 estos conflictos armados focalizados se han centrado en siete territorios del país: el primero de estos esta conformado por el norte de Antioquia, sur de Córdoba y sur de Bolívar; el Urabá Antioqueño, Chocoano y el Pacífico Chocoano conforman el segundo foco; Argelia y El Tambo en el Cauca serían el tercero; mientras que el triángulo de Telembí con Tumaco sería el cuarto; el quinto foco está compuesto por el Bajo Putumayo; por su parte el Catatumbo y sur del Cesar componen el sexto; y, por último, Algeciras en el Huila, junto el noroccidente de Caquetá y sur del Meta son el séptimo foco del conflicto armado.

Estos grupos se concentran en territorios puntuales y ninguno de ellos, al contrario de lo que sucedía con la desaparecida guerrilla de las Farc, tendría una estrategia de confrontación con las Fuerzas Armadas, ni de consolidación del poder nacional.

Según la investigación de Indepaz, no parece que el ELN (Ejército de Liberación Nacional) tenga en esta fase una proyección política, ni una estrategia de confrontación con las Fuerzas Armadas, ni tiene una estrategia nacional de poder. “Se enfoca en la defensa de zonas de influencia y en el control de subregiones. Las acciones bélicas se reducen a atentados con explosivos, a emboscadas y esporádicas hostilidades a pequeñas unidades militares y de policía”, dice el documento.

Esa guerrilla – cuyos máximos jefes integrados en el Comando Central (Coce) no se encuentran en Colombia – ingresó recientemente a ser uno de los objetivos de las autoridades de Estados Unidos que empezaron a pedir a algunos de sus integrantes en extradición por cargos de narcotráfico.

Otro foco se centra en las autodefensas. En 2003 las Autodefensas Unidas de Colombia se desmovilizaron a través de un acuerdo de paz firmado con el entonces presidente Álvaro Uribe, pero desde entonces han surgido diversos grupos que se apoderan de sus símbolos, especialmente de sus territorios y vínculos con el narcotráfico, conocidos como grupos neoparamilitares.

Respecto a los grupos narcoparamilitares, el informe señala que existen 22 estructuras de este tipo, aunque solo seis tienen acciones recurrentes y capacidad de afectación territorial mayor. Estos últimos son las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc) —denominadas por el gobierno como Clan del Golfo—, Los Caparros o Caparrapos, Pachencas, Pelusos, Rastrojos y 200 estructuras de entre 15 y 30 personas que conformaría un grupo confederado. A lo largo del año pasado, 291 municipios de 27 departamentos tuvieron actividad narcoparamilitar, pero cinco de estos concentraron estas acciones: Antioquia, Bolívar, Córdoba, Norte de Santander y Meta.

En el 80% de los casi 300 municipios que tuvieron actividad narcoparamilitar, se reportó la presencia del Clan del Golfo o AGC. El documento también alerta por el aumento en los municipios donde estas estructuras tienen actividades, ya que, respecto al 2019, hubo un aumento de 30 municipios.

Con informe de RT, El Espectador, Atalayar, El Nacional y Europa Press

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